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2 de julio de 2020

La vida diaria en un barrio popular del Conurbano, entre la necesidad y la solidaridad

El autor relata cómo es la vida en el Barrio La Cárcova, en la periferia de Buenos Aires, y cómo la comunidad enfrentó la pandemia de Covid-19 de pie y en fraternidad.



El periodista ítalo-argentino Alver Metalli, que vive en el Barrio La Cárcova desde hace 7 años, narra en su libro “Cuarentena. Diario desde la ‘peste’ en una villa de emergencia”, de reciente publicación, cómo se vive la cuarentena en un barrio popular del Gran Buenos Aires, donde abunda la solidaridad.

Con prólogo del papa Francisco e introducción del padre José María “Pepe” Di Paola, desarrolla, en 40 capítulos, vidas, dolores, generosidad, amor, muerte, olvido y resurrección.

“Nos hará bien leer este diario que cuenta día por día la cuarentena vivida en una villa miseria donde trabaja un grupo de sacerdotes; están animados por una fe genuina en Jesucristo y por un gran amor por esta pobre gente que vive en casuchas y construcciones precarias, en los márgenes de la sociedad”, escribió el papa Francisco en el prólogo.

“El diario no solo cuenta las historias dramáticas de muchas mujeres y hombres de la villa, en medio de droga, violencia y miseria. También nos muestra la hermosa humanidad de tanta gente que, en torno a la parroquia, se prodiga continuamente para ayudar a los que están más necesitados de ayuda”, agregó Francisco en su texto.

Metalli explicó a Télam que lo movió, para escribir, “una urgencia interior que se fue acumulando en cien días de cuarentena”.

Así nació este libro “para dar rienda suelta a los momentos de dolor; de sorpresa o miedo, y también a los momentos de esperanza”, agregó.

Metalli explicó que sus amigos, en Italia, le pedían "noticias y querían saber cómo se estaba viviendo la pandemia en una villa”.

De ahí que el libro publicado por Editorial San Pablo, también está disponible en formato e-book y la editorial también presentó una versión traducida al italiano.

Pero el autor también dijo que fue “tratar de hacer justicia al rostro completo en un momento en que la vida fue trastornada por la irrupción de un factor externo imprevisto y amenazante”, lo que lo llevó “a escribir estas notas”.

Metalli, que donó los derechos de autor a la obra del padre Pepe, y que desde hace 7 años fijó ahí su residencia para acompañarlo en esa tarea, narró a Télam los cambios que se fueron produciendo a lo largo de esos años.

“Fue testigo de muchos cambios para dar respuesta a las necesidades de la gente en alimentación, educación, formación profesional, deporte, contención... pero el cambio más impresionante es una confianza nueva en sí mismos, que hace que esta gente mire al futuro con nuevos ojos”.

¿Qué es lo que más afecta a los barrios vulnerables durante la pandemia: el miedo, la salud, el sustento diario, el trabajo? preguntó Télam.

“Todo eso está conectado estrechamente, porque hay miedo indudablemente. Hay problemas de salud serios que ya existían, y a los que ahora se suma la pandemia. Tan es así, que justo en estos días los curas hicieron una declaración sobre la necesidad de tener ambulancias en las villas y barrios populares”, sumado “al gran problema de sustento diario, y un problema crónico de trabajo que la cuarentena puso en luz”, señaló.

“Hay albañiles, empleadas domésticas, empleados públicos, algún trabajador del sector del transporte y muchos otros que ya no tienen trabajo y viven de changas. Las raciones de comida que se fueron entregando pasaron de 300 al inicio de la cuarentena, fue subiendo de 500 a 800 y hoy -después de 100 días- más de 2.000. Y seguirán aumentando”, consideró Metalli.

“La economía informal, como se la suele llamar, está paralizada. El microcircuito de compraventa que mantenía con vida a la población se cortó. Comer se convirtió en una angustia cotidiana”, describió.

Metalli espera que su libro active otras acciones concretas de solidaridad: “Lo espero, y tengo ya evidencias positivas en este sentido. El dueño de una carnicería de Campana acaba de mandarme un mensaje que dice: "Estoy en el negocio y no puedo parar de leer y emocionarme. Gracias".

Y las suyas no son solo palabras, porque esta persona nos da mucha carne para las 3.000 personas que el padre Pepe está atendiendo todos los días en los comedores de las villas de León Suarez”, concluyó.

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