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3 de junio de 2020

Trump convierte la crisis por las protestas antiracistas en una nueva confrontación con la oposición

Tras amenazar con sacar a los militares a la calle y desatar una nueva noche de protestas, saqueos y represión en EE.UU., el presidente Donald Trump exigió hoy públicamente a las autoridades demócratas de Nueva York que llamen a la Guardia Nacional, mientras su posible rival electoral, Joe Biden, relanzó su campaña y lo acusó de dividir al país.

Tras amenazar con sacar a los militares a la calle y desatar una nueva noche de protestas, saqueos y represión en Estados Unidos, el presidente Donald Trump exigió hoy públicamente a las autoridades demócratas de Nueva York que llamen a la Guardia Nacional, mientras su posible rival electoral, Joe Biden, relanzó su campaña y lo acusó de dividir al país.


En medio de la disputa partidaria, en las calles grandes manifestaciones volvieron hoy a desafiar los toques de queda en varias ciudades del país, una de ellas en la capital, Washington, donde los manifestantes llegaron de manera pacífica hasta las cercanías de la Casa Blanca, pese a la creciente presencia de oficiales armados y la amenaza de Trump de reprimir.

Mientras las calles cada vez se calientan más, Trump tensó aún más la discusión política con la oposición.

"Ayer fue un mal día para los hermanos Cuomo (por el gobernador Andrew Cuomo y su hermano, el periodista de CNN, Chris). Nueva York se perdió a manos de saqueadores, matones y radicales de izquierda; el gobernador se niega a aceptar mi oferta de una Guardia Nacional dominante; Nueva York fue hecha pedazos", tuiteó Trump, tras una nueva noche de furia en esa ciudad que terminó con 700 detenidos.

"CIUDAD DE NUEVA YORK, LLAMEN A LA GUARDIA NACIONAL. Los delincuentes y los perdedores están destrozándolos. ¡Actúen rápido! ¡No cometan el mismo error horrible y fatal que cometieron con los geriátricos", agregó poco después, en referencia a uno de los principales focos de infección que tuvo la pandemia de coronavirus en esa zona, la más golpeada del país.

Ya ayer el mandatario había advertido que si los gobernadores y alcaldes afectados por la ola nacional de protestas contra el asesinato de George Floyd, un hombre negro que murió cuando era detenido en Minneapolis, no llaman a la Guardia Nacional para recuperar el control de las calles, entonces desplegará a los militares, algo que requeriría invocar una ley de hace más de dos siglos.

EEUU: Manifestantes desafiaron el toque de queda y mantienen la protesta contra la violencia racista

Esa amenaza fue recibida por los manifestantes con desafíos masivos a los toques de queda nocturnos impuestos en la mayoría de las grandes ciudades del país y por la oposición, con una aparente decisión de enfrentar el llamado a la mano dura de la Casa Blanca.

El horario de vigencia del toque de queda fue ampliado en varios casos y, según las respectivas ciudades, rige desde las 14, las 16, las 18 o las 20.

Como sucedió durante el pico de la pandemia, Nueva York se convirtió en el símbolo de esa confrontación partidaria.

El alcalde Bill de Blasio dejó en claro nuevamente que no quiere a la Guardia Nacional en las calles neoyorquinas y trató de transmitir calma al anunciar una extensión del toque de queda para toda la semana y desde las 20, tres horas antes que el horario que estuvo vigente hasta ayer.

"Vamos a atravesar unos días duros, vamos a volver a imponernos, generen paz, pónganse de pie", les dijo a un grupo de líderes comunitarios hoy, según el canal de noticias ABC.

Mientras más de 20.000 guardias nacionales fueron desplegados en 29 estados para reprimir las protestas y los incidentes, el gobernador Cuomo ratificó hoy que no convocará a la fuerza semimilitar si el alcalde no está de acuerdo.

"Gracias pero no, gracias", le respondió, desafiante al presidente ante la prensa, y ofreció un nuevo mensaje de apoyo a los manifestantes que en todo el país protestan contra la brutalidad y el racismo policial.

Poco a poco, oficialismo y oposición están redirigiendo la actual crisis política, desatada por la nueva ola nacional de protestas antiracistas y la represión con que respondieron muchas de las fuerzas policiales locales, hacia un enfrentamiento de tono electoral.

Por primera vez desde que estalló la pandemia, Biden, el ex vicepresidente de 77 años que todo indica será el candidato presidencial opositor en noviembre, abandonó su estado, Delaware, para retomar y relanzar su campaña electoral.

En un acto en la sede del gobierno municipal de la vecina Filadelfia, Biden apuntó sin vueltas contra el presidente y su gestión de la crisis. "Cree que la división lo ayuda", dijo.

"Su narcisismo se ha vuelto más importante que el bienestar de la nación", sentenció el ex vicepresidente y prometió: "Yo no traficaré con el miedo y la dimisión, no alentaré las llamas del odio", según la agencia de noticias Europa Press.

Mientras hablaba y endurecía su discurso político, afuera, en las calles de Filadelfia, la Guardia Nacional patrullaba alrededor de los edificios públicos y se preparaba para imponer un nuevo toque de queda nocturno.

Varios edificios adyacentes a la sede del gobierno municipal, incluidos bancos, tiendas de conveniencia y hoteles, fueron tapiados, consignó la cadena estadounidense CNN.

La reaparición de un Biden más duro y en clave electoral no pasó desapercibida para Trump.

"El dormilón de Joe ha estado en política durante 40 años y no hizo nada. Ahora pretende tener las respuestas. Ni siquiera sabe cuáles son las preguntas. La debilidad nunca le ganará a los narquistas, saqueadores y criminales, y Joe ha sido políticamente débil toda su vida", tiuteó el mandatario, y agregó el que parece será su slogan preferido en esta crisis: "¡LEY Y ORDEN!"

En el estado de Virginia, el gobierno buscó calmar los ánimos removiendo una estatua de la Confederación, un símbolo de la segregación que dominó el sur del país en otra época.

En tanto, en la cuna de estas protestas, en Minnesota, el gobierno lanzó una investigación de derechos humanos para analizar la actuación de la Policía local durante los últimos 10 años.

Como en otras ciudades importantes, muchos comerciantes tapiaron sus locales en Nueva York ante lo que esperan será otra noche de protestas y saqueos.

La tensión política pero también física en las calles está creciendo, mientras por segundo día consecutivo un ex presidente se pronunció en abierta oposición a la Casa Blanca y con empatía hacia los manifestantes.

Ayer fue Barack Obama, el primer presidente negro que tuvo el país, y hoy le tocó el turno a su antecesor, el republicano George W. Bush.

"Sigue siendo un fracaso impactante que tantos afroestadounidenses, especialmente hombres jóvenes afroestadounidenses, sean acosados y amenazados en su propio país", escribió el ex mandatario en un comunicado público.

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