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9 de marzo de 2020

Bonazzola quiere demostrar que en el automovilismo "no hay imposibles"

El bonaerense, nacido hace 35 años en José C. Paz, sufre una discapacidad en su brazo izquierdo y tras catorce temporadas en distitntos vehículos de competición quiere llegar a ser piloto de un equipo de TC 2000.


El piloto Matías Bonazzola, afectado por una discapacidad en su brazo izquierdo, pretende demostrar que en el automovilismo no hay "cosas imposibles", alimentando la posibilidad de ser integrante del staff del TC 2000, pese a conducir con una sola mano.

El bonaerense, de 35 años, lleva ya más de catorce temporadas subiéndose a diferentes vehículos de competición y en lo inmediato intentará sumarse a una de las divisionales más reconocidas del automovilismo local.

La vida de Bonazzola, nacido en la localidad de José C. Paz el 4 de octubre de 1984, cambió "por completo" hace dieciocho años, aproximadamente, cuando circulaba con su bicicleta por la ruta 202 y fue atropellado por un camión.

"Recibí un fuerte impacto", contó Matías, que también describió que "cuando toqué el asfalto, un hueso del hombro izquierdo me cortó los nervios del brazo", dijo.

Por ende, el joven perdió la movilidad en la extremidad superior izquierda.

Lejos de amedrentarse, Bonazzola continuó pensando en desarrollar su pasión que era y es el automovilismo. Por eso, el bonaerense estuvo de acuerdo en la operación que le realizaron en el 2003 en el "plexo braqueal", lo que le permitió recuperar el movimiento en el hombro izquierdo.

"A los 21 años me subí a un karting", rememoró ante la consulta de Télam, en una charla por demás informal desarrollada en la redacción periodística.

"Fue medio a las escondidas porque mi familia no quería sabe nada", agregó.

A los 29, con un entrenamiento metódico y sostenido, Bonazzola debutó sobre un pequeño bólido en el kartódromo de la localidad de Zárate.

La intervención de Juan Tardito, quien supo competir tanto en karting como en otras categorías zonales de automovilismo, resultó fundamental para Matías: el nombrado comenzó las gestiones ante el Automóvil Club Argentino (ACA) para que le otorgaran el apto médico y así estuvivera habilitado a correr.

El tesón y coraje de Bonazzola hizo el resto. Luego de seguir disputando competencias en karting, el oriundo de José C. Paz exhibió un salto importante en su carrera en 2018, cuando fue invitado por Martín Amer para conducir un Ford Fiesta del Turismo Internacional. El ingreso a las categorías de vehículos con techo ya estaba dado.

"Me adaptaron la caja de velocidad de cinco marchas para tirar los cambios desde el volante", contó el piloto, que también relató que concluyó sexto en esa primera carrera. Más tarde, en una competencia disputada en el autódromo Roberto Mouras de La Plata "largué último y llegué a pelear por el tercer puesto", manifestó.

Varios jefes de equipo de categorías nacionales ya habían observado las capacidades de Matías. Uno de ellos, Juan José Monteagudo, titular del equipo JM Motorsport del TC 2000, lo convocó para una prueba "en el autódromo" Oscar y Juan Gálvez de Buenos Aires.

"Me adaptaron también el Fiat Tipo con la dirección y la selección de marchas. Pusieron dos levas a la derecha del volante. Anduve bien y quedé a 1s. 4/10 del tiempo de punta en la categoría", relató con una sonrisa pícara.

Bonazzola continúa entrenándose en el Centro de Alto Rendimiento de la Asociaciòn Argentina de Volantes (AAV) en el autódromo porteño. Y mientras disfruta de "pequeños mimos" como el que meses atrás le otorgaron en el Museo Juan Manuel Fangio de Balcarce por "mi ejemplo de vida, temple y perseverancia", expresó.

Matìas reveló, además, que mantiene "una buena amistad" con Andrea Di Palma, una de las hijas del recordado Rubén Luis, y charla "bastante seguido" con el asturiano Fernando Alonso, ex bicampeón mundial de la Fórmula 1. Pero la idea fija del bonaerense está centrada "en conseguir el presupuesto necesario" para sentarse a un automóvil del TC 2000.

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